lunes, 1 de diciembre de 2014

EL BOLAO EN COBRECES (CANTABRIA)

Otro sábado que hicimos una pequeña excursión para conocer rincones de Cantabria. Maravillosa Cantabria. El día no pudo salirnos mejor, la temperatura era muy buena, no hacía calor pero, para estar al borde del mar, con una sudadera era suficiente.
Conocíamos la zona, pero debo confesar que nunca había oído hablar de El Bolao. Y me encantó. Se puede llegar desde Toñanes o, como hicimos nosotros desde Cóbreces. Cuando llegamos a Cóbreces, nos desviamos de la CA-131 por la que veníamos desde Santillana del Mar y tomamos la carretera hacia la playa de Luaña. No sabíamos exactamente donde estaba lo que buscábamos pero tuvimos la suerte de que, debido a que había un rally, nos desviaron justo en la entrada hacia El Bolao, a la drcha. bajando hacia la playa. Hay un cartelito que lo pone pero puede pasar desapercibido. Entramos por ahí y cuando nos pareció dejamos el coche. Veíamos la costa pero no sabíamos donde estaba esto exactamente. Anduvimos por un camino, por un prado y ya vimos donde estaba. Mi marido volvió a buscar el coche, se puede llegar con él hasta allí mismo (después ya vimos las indicaciones), pero yo seguí andando, disfrutando del paisaje, el olor,... el ruido es lo que menos me gustaba. El mar estaba bravo y el sonido de las olas era ensordecedor y, como ya he dicho otras veces, llega un momento en que me agobia un poco.


Las vistas... imaginaros, el mar agitado y los Picos de Europa, con sus primeras nieves, al fondo:

 y hacia el otro lado... el mar embravecido, espumoso, con la Punta de la Sartén al fondo:

Seguí por el sendero, justo encima del acantilado. Intuía la hendidura y lo que ya pensaba que eran las cascadas de El Bolao:

Pero al acercarme más ya vi los restos de lo que alguna vez fue un molino y las distintas capas de roca que forman cascadas, con más o menos agua, dependiendo de las lluvias y de la época: es la desembocadura del Arroyo de la Presa.
En efecto, como la desembocadura de este arroyo tiene un buen desnivel, 5-6 metros, se construyó un primer molino, cuyos muros fueron derribados por las fuertes mareas:

Después construyeron una presa y otro molino más atrás, un poco más arriba.

Desde abajo la cascada se veía preciosa, con el agua justo:

 Bajamos hasta donde nuestra valentía nos permitía, ya que las olas parecía que te podían llevar.
Aquí tuve a mi maridito en espera de la ola perfecta, que no se produjo hasta que no se quitó, claro. (Y digo la ola perfecta refiriéndome a una alta, muy alta, pero él estaba a una distancia de seguridad por supuesto, jajaja):


Aquí se puso él solo, con la cara del indio al fondo:

Yo también arriesgué, jajaja:

Estaba en un saliente justo encima de esto, un pasito para atrás y...:

O fijaros en esta, encaramada en los restos del primer molino, jugándome el tipo y...¡a la pata coja!:
Desde aquí fuimos a Comillas a tomar un aperitivo y continuamos por la CA-135 hacia Cabezón de la Sal, con intención de comer en el Parque Natural de Secuoias del Monte Cabezón, pero antes de llegar nos desviamos y entramos al Monte Corona. Comimos en un banco con este panorama, color otoñal y el Cantábrico en la lejanía:

Ya después llegamos hasta el Parque. Anduvimos por él, pero como el día estaba gris y debajo de los árboles, las fotos no me salieron muy bien. Habrá que volver en otra época. Eso sí, aproveché para intentar tomar fuerza y energía de esos gigantescos árboles, jajaja:

En fin, pasamos un día muy agradable, os animo a que busquéis vuestros rincones y, por favor, me lo contéis para apuntármelo.


6 comentarios:

  1. que maravillosas fotos.

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  2. Qué suerte vivir en un lugar costero...tenéis unas rutas impresionantes. A mi marido y a mi nos gusta hacer rutas a pie, pero no tenemos la suerte de que el mar nos acompañe por todo el camino. Somos de Guadalajara y nos solemos acercar a la Sierra, donde también hay caminatas curiosas.

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  3. Nunca me me defraudas con tus posts. ¿Será amor de hija?

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  4. Vaya árboles y qué brava la mar. qué maravilla nos ofrece la naturaleza.

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